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XXXII - Sobre el silencio de las masas

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Sobre el silencio de las masas.-  Aquellos que viven en "las alturas" del poder, bebiendo cada día la sangre del pueblo a través de los excesivos impuestos y del abuso que cometen, ellos son los "privilegiados". La ley es la siguiente "Calla al más débil y que se haga la voluntad del más fuerte", así habla el estado, y en los noticieros no se ve más que muertes, enfermedades, guerras y calamidades. Aquel canto que antaño se elevaba a magna voz y todas las masas orgullosos clamaban "El pueblo UNIDO, jamás será vencido", hoy por hoy, quedó como letra muerta, es letra muerta, pues ante las protestas, los reclamos y las manifestaciones justas que se hacen, cada vez, son menos los que asisten y menos los que quieren seguir luchando, pues a la hora de hacerlo, "muchos son los llamados, pero pocos son los escogidos", así habla el pueblo.

¿Qué se puede hacer? ¿Por qué cada vez son menos las personas que concurren cuando se reclama algo justo? ¿acaso les gusta vivir en la injusticia, en el abuso, en la indignidad? Aunque muchos sean los motivos, hay algo que no se puede negar, el factor miedo. El Estado sabe como hacer que la gente se reprima, se aleje de las manifestaciones, pues no solo infunda el temor, sino también "el silencio". Presto a silenciar a quien se le antoje y a la hora en que le de la gana, lo hace. Al Estado le conviene tener un pueblo sumiso, esclavo, callado, silencioso, porque aquel que levante la voz en alguna protesta, puede terminar siendo calificado como terrorista o "antipatriota" y eso no es así.

Es cierto que muchos "revoltosos" aprovechan estas manifestaciones para cometer sus atentados terroristas, pero se debe aprender a separar la cizaña del trigo. No todos los que protestan y reclaman cosas justas, son "rebeldes sin causa", pero el Estado no ve eso y a todos los mete en el mismo saco. El Estado tiene los medios suficientes para callar a quien se le antoje, pues si no le caes bien, hoy estás aquí y mañana terminarás en quien sabe donde. El pueblo olvida que tiene derecho a la libertad de expresión, libertad de opinión y libertad de pensamiento, solo que muchas veces sabiéndolo, no hace uso de estas facultades amparadas en la constitución.

Existen muchas formas de levantar en alto el estandarte de la libertad y no necesariamente se tenga que recurrir a la violencia, porque cuando un acto libertario incurre en violencia, entonces propaga el vandalismo. El pueblo debe mantener la voz en alto, pero debe actuar con inteligencia, con sutileza, pues aquí no debe prevalecer aquella mala sentencia asignada a Maquiavelo "El fin justifica los medios". pues los fines, se pueden lograr por otras vias. Es cuestión de pensar un poco nada más. Hay muchas maneras de obtener las cosas, pero no necesariamente incurriendo a la violencia. Quien tenga entendimiento, que entienda.    TAGS:

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