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XXVII - Sobre la mujer y la flor

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                                                  XXVII

Sobre la mujer y la flor.- Durante mucho tiempo, la mujer ha sido inspiración de todos los poetas y de todos los enamorados. Muchos poetas llamaron "Musas" a las mujeres, por inspirarse en su belleza y en su gracia. A pesar de ello, un día me hice esta pregunta ¿Por qué se acostumbra regalar flores a las mujeres? Quizá, es como si algo en nuestro interior, nos dijera que a la mujer se la identifica con la flor y por eso para mí, la mujer puede ser una hermosa musa inspiradora, pero a su vez también es la más bella flor.

Si uno sabe apreciar y reconocer la belleza que hay en las flores, entonces sabrá apreciar y reconocer la belleza que existe en las mujeres. Y no solo hablo de lo externo, sino también de lo interno. Existen flores que por fuera son muy bellas, pero que no poseen fragancia, ni aroma. Lo mismo sucede con la mujer, pues de nada le sirve tener belleza, si no es delicada, tierna y sobre todo inteligente. Una hermosa flor se caracteriza por tener sus atributos completos, bella por fuera y por poseer deliciosos aromas por dentro, así mismo, la mujer también se debe caracterizar por poseer no solo belleza, sino también deliciosos aromas, ese sutil y embriagador aroma que la naturaleza misma ha colocado en cada una de ellas, la cual desprende y aflora desde su más remota existencia y logra cautivar el corazón de los hombres. 

La mujer es como la flor más hermosa de todas y por mucha "ciencia estética" que exista, nada se compara con la belleza natural que emana y habita en toda mujer. Esa belleza es perfecta, exacta, proporcionable y precisa, pero la mujer que sabe valorarse a sí misma, encontrará su propia belleza y hará baluarte de ella. La hembra humana posee el más bello galardón que todo varón desea poseer, pero no por esto, la mujer tiene que ser vista como un "trofeo". 

La mujer es hija primogénita de la naturaleza y es la reina de todas las hembras. ¿Podría entonces ser la mujer una "semi-diosa"? No. Para mí, la mujer no es una "semi-diosa", sino una Diosa. Y no digo estas palabras por quedar "bien" con las mujeres, antes bien, digo estas palabras porque reconozco que sin la mujer, parte de la existencia del hombre, sería inútil y en algunos casos, incompleta. Toda mujer posee belleza en sí misma, pero el hombre necio se deja arrastrar y seducir por la belleza física de la mujer, más el hombre sensato, sabe apreciar y reconocer su belleza física, pero antes de dejarse seducir por sus encantos, prefiere dejarse seducir mejor por su inteligencia y su ternura. 

Me gusta que la mujer no solo sea bella e inteligente, sino también alegre, divertida, loca, coqueta, entusiasta, extravertida, que baile, que sueñe, que enamore y sobre todo que sea creadora, no solo de un mundo de ilusión, sino de sus propias ideas y dueña de sus pensamientos. Me agrada que la mujer sea libre, pero no libertina, pues esto, sería indignante para su propia naturaleza. Y así como la más bella flor nos muestra y deleita con todos sus encantos y nos embriague con sus delicados aromas, la mujer también ofrece sus encantos y esplendor a quien la sabe valorar y más aún a quien la sabe respetar. La mujer no solo quiere ser "conquistada", sino enamorada, la mujer no solo quiere ser querida, sino también protegida, pero la mujer no solo desea ser protegida, sino anhela mejor, ser amada. Y así como la flor se marchita cuando es descuidada  y maltratada, la mujer también se marchita cuando no es respetada, cuidada pero sobre todo, cuando no es amada.

Yo amo a la mujer. No solo la amo, porque de ella provenimos, sino también porque es a ella a quién acudimos en busca de amor, o sino díganme ¿qué acaso todo varón no desea también ser amado por una mujer? ¿acaso todo varón no desea sentir las manos y las caricias de una mujer? Y aunque la mujer también guste, disfrute y apetezca del sexo (porque esto es lo más natural que hay en ambos sexos), hay momentos en que prefiere mejor estar al lado y sentir el cálido abrazo del hombre o de la persona que ama. Una palabra de amor si se lo dices de corazón a una mujer, ella lo sentirá, pero lamentablemente existen personas malas, que saben no solo cómo engañar a la mujer con sus palabras y falsas galanterías, sino también con sus actos. Y precisamente por eso la mujer también se ha vuelto desconfiada y precavida. Por eso que la mujer, ya no quiere "enamorarse", tiene miedo a amar, debido a las malas experiencias de la vida y las malas intenciones de algunos varones. Ahora pregunto, ¿acaso no es lo mismo para el hombre que no quiere enamorarse debido también a las malas experiencias de la vida? Las malas experiencias en las relaciones, no solo son para las mujeres, sino también para los varones. Sin embargo, a mi parecer, a mi opinión y quizá esté equivocado, pero de todo esto, es a la mujer a quien le tocó vivir la parte más dura, sobre todo en el amor. Pero no por eso, dejaré de comparar a la mujer como la más bella flor.

¿Y por qué insisto en que la mujer se asemeje a la más bella flor? Porque a menudo, cuando pensamos en mujeres hermosas las comparamos con las más bellas flores de un jardín y que un jardín sin flores, sería como un mundo sin mujeres, triste, vacío y desolado. No es por eso que cuando Dafne corría y escapaba del dios Apolo, ¿en qué fue convertida? En un laurel. Pero ¿acaso Dafne no era una ninfa? Claro que lo era, pero toda ninfa era considerada una deidad femenina, hijas de Zeus, por lo tanto, las ninfas eran las más hermosas mujeres. 

Al igual que las flores embellecen un jardín, las mujeres embellecen la vida del varón. Aunque el destino de algunos hombres sea la soledad, no por ello, los hombres solitarios han deseado también el amor de una mujer. Y para aquellos que tienen como pareja a una mujer, procuren amarla siempre ante todas las cosas, los problemas de la vida, siempre estarán ahí, los problemas en el amor muchas veces causarán más de un enojo, estrago o fastidio, pero no por eso, el amor, el varón, ni la mujer, deben salir dañados. La pareja responsable sabe como afrontar estos problemas, pero la pareja insensata sabe cómo hacer que perduren los problemas. El mal varón culpará a la mujer y la mala mujer culpará al varón, pero la verdad es esta, que cuando hay un conflicto en una relación, ambos tienen en parte la culpa. Siempre que hay un problema, es porque algo está fallando, algo no va bien, y para ello, lo mejor es el diálogo en el momento preciso, y es mejor derramar algunas lágrimas a tiempo, antes que derramar muchas lágrimas durante toda la vida. Y aquí te dejo un pensamiento:"Eres libre para amar, pero no para dañar". 

Por ahora concluyo diciendo que si una flor no es cuidada, regada y protegida como se debe, rápidamente se marchitará, así pues, si una mujer no es querida, respetada y sobre todo amada, ella también se marchitará. Quien tenga entendimiento, entienda.

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