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XVI - Sobre la incredulidad

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                                              XVI

Sobre la Incredulidad.- Llamamos "incrédulos" a aquellos que no creen nada. Pero si nos ponemos a pensar en que cuando nosotros mismos, al "no creer" en algo, ¿acaso no estamos dando por asentado la existencia de ese algo? Me refiero a que nosotros debemos ser muy cuidadosos hasta cuando hablamos o decimos algo, no vaya a ser que digamos que "no creamos" en algo y luego estemos "creyendo" sin saberlo. 

Un caso muy claro para este ejemplo, es el ATEO, ya que este al "negar la existencia de Dios" y "no creer en Dios", da por asentado que "existe un Dios" o que "existe Dios", al cual obviamente él niega (niega su existencia y niega creer en ese dios), no les parece esto ¿una tremenda contradicción? Para que el ateo diga que "no cree en Dios", está dando por asentado que existe ese "Dios" y que solamente lo niega, esto sería como decir "no creo en la naranja", lo cual se entiende que existe esa naranja, al cual está negando. 

En el mundo existen muchas personas incrédulas en varios aspectos y varios asuntos, pero no debemos olvidar que el significado correcto de "incredulidad" debería ser "aquel que no cree en las cosas que ya existen" y esto por una sencilla razón: el incrédulo es alguien que se niega a creer en algo, pero para no-creer en ese "algo", ese "algo" ya de por sí debe existir (sino no tendría sentido la misma existencia de incredulidad), en fin, quien tenga entendimiento, que entienda.

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