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V - Sobre el juicio de las cosas

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Sobre el juicio de las cosas.- Hefrén siguió llevando su mensaje por todos los pueblos. Así llegó a una pequeña aldea, donde empezó a enseñar una doctrina misteriosa, la cual empezó diciendo:

"Muchos aún siguen preguntándose si existe algo “más allá” del estado de “una conciencia plena”, algunos sostienen que sí la hay y la denominan “el juicio”.

Sin embargo, muchos de vostros sorprendidos se os preguntarán “¿el juicio?”, pero ¿en qué consiste el juicio? Sabed pues que el juicio, consiste en la capacidad de análisis mental, con lo cual obtenemos un criterio asequible acerca de algo. Pero si trataís de profundizaros esta noción, podeís decir que si queremos juzgar “bien”, entonces poco o nada sabemos, puesto que el juicio que realicemos, es distinto al de la percepción o impresión que tengamos acerca de algo. Pero dejaré de lado las cuestiones o especulaciones “metafísicas” que podáis acarrear otro tipo de nociones al tema, para solamente deciros que cuando en vuestro interior sabéis diferenciar lo que es, de lo que no es o que algo es “así” y no de otra manera. Entonces, considero desde ya que la estamos sometiendo a un juicio y con esto pretendo ser lo más claro posible, porque así es entendido por el uso común y también porque al  poder explicar esto de manera sencilla, servirá para cumplir con parte de mi propósito.

Pero quizá, ahora os nazca una interrogante ¿cómo sabéis que hacéos un buen uso de nuestro juicio? En otras palabras ¿cómo sabéis que un juicio ha sido realizado de manera “buena” o quizá de “mala” manera?  Bien, para explicáos esto y no salir de los parámetros que expongo, debo deciros que la falsedad de un juicio dependerá muchas veces de alguna posible mala percepción que tengáis sobre las cosas. Entonces, si esto es así, la idea de percepción, no está tan alejada a la del juicio o podéis decir que la percepción de las cosas, formáis parte al momento de poner en juicio alguna situación. Y aún más, ya que de ser así, al momento de describir algo, estáis dando nuestro juicio mediante percepciones que se forman en nuestra mente, criterios personalísimos sobre la consideración de algo, lo cual si lo que percibimos lo consideráis “bueno”, obtendréis un buen juicio y de ser considerado “malo”, se entiende que nuestro juicio será negativo.

Y si esto es así ¿qué es lo que nos lleva a formular “malos juicios”? Acá es donde entráis a tallaros varios elementos de la realidad que percibid en estado de “apariencia”, porque cuando tengáis un buen juicio acerca de algo, recurríos a las proposiciones para podéis explicarlo, con lo cual podéis entender que las proposiciones son la expresión de los juicios. Mientras que si las proposiciones son erradas o contradictorias, se elaboráis juicios malos, por ejemplo, cuando las proposiciones son demasiado generales, o las palabras que empleáis no tienen definición alguna, los falsos axiomas, las definiciones vagas e inexactas, la preocupación de cómo tratar de argumentar algo que no tiene fundamento objetivo, las suposiciones falsas o inciertas, entre otras muchas cosas que pueden conducir a elaborar malos juicios, ya que muchas de las percepciones equivocadas e incompletas, fácilmente conducen al error y es ahí donde ocurre el problema, ya no del juicio, sino del criterio con el cual uno ha optado y lo ha dado como asentado.

Por ello, hermanos míos, os aconsejo que no solamente debéis conformáos con la percepción que podáis hacer de algo (incluído personas) sino que se debe tener elementos de prueba o razón suficiente, para obtener no un juicio “espléndido” sobre algo, pero al menos un juicio claro y nada confuso sobre lo que se está tratando".

Y una vez que Hefrén expuso esta doctrina y la compartió con las pocas personas de la aldea, ellos no supieron entenderle. El profeta al ver esto, se dio media vuelta y siguió su camino. 


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Comentarios V - Sobre el juicio de las cosas

La verdad es que no he podido resistirme, una vez más, a leer otro de tus escritos. Me gusta ese interés tuyo en plantear temas más que interesantes. En torno al tema que tratas en este escrito, me tomo la libertad de recomendarte que leas algo de Epicteto (aunque supongo que ya lo habrás hecho :) ), pues trata de forma brillante este tema que tú también abordas.
Gracias, una vez más, porque éste, es también un buen escrito. Te animo a que sigas escribiendo y preocupándote por temas imprescindibles para el devenir del ser humano (aunque el ser humano no se dé cuenta). Un abrazo hermano.
Ro Ro 23/07/2014 a las 00:19

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