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I - Sobre el origen de las cosas en una mente prejuiciosa

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                                                                          I 
 
                          Sobre el origen de las cosas en una mente prejuiciosa
 
Cierto día, un grupo de pastores descansaban bajo unos árboles, mientras sus ovejas se alimentaban de la hierba que crecía en el gran campo. A lo lejos, vieron que un hombre con vestiduras de monje (cogulla) y báculo en mano, descendía de una montaña y se dirigía hacia ellos. Una vez que este misterioso hombre se paró frente al grupo de pastores, dijo así:

«A vosotros vengo a dejarles un presente. Vosotros creéis que conocéis el origen de las cosas, pero no conocéis nada de lo que existe, ni conocéis tampoco a vosotros mismos. Dado que no conoceis el origen de las cosas, en un sentido exacto, solamente os queda aproximáos a ellas mediante un buen análisis o estudio riguroso de las mismas. No obstante, esto no sería posible si no recurréis a la razón para comprender los estragos de la mente, y al alma para comprendéis nuestra naturaleza. Puesto que si albergáis elementos irracionales en vuestra mente, entonces nada de lo que podais investigaros, os llevaría a un fin concreto, lícito o racional y todo sería sumamente especulativo. Por ello, debeis aprended a liberar vuestras mentes de los prejuicios y de las fantasias que podáis albergar, ya que una mente llena de prejuicios y de situaciones ficticias o pensamientos especulativos, no conducen al fin que estais buscando.  
 
Sabed pues, que la mente está llena de prejuicios, por tal motivo, no podeis ver las cosas con claridad o trasparencia. Para ello, debemos de limpiar vuestras mentes de todo lo que no sirve, de todo lo que pueda contaminaros, puesto que de ese modo, podeis pensaros con claridad y sin ofuscación.
 
¡Oh hermanos míos! Os recomiendo que primero tengais que llegar a determinar el origen de las cosas, aunque esto sea un arduo trabajo para vosotros. Porque cuando quereis llegar a la esencia de algo, no solamente necesitais de una mente "limpia", sino necesitais también, investigaros más. En primer lugar, preguntaos ¿en qué consiste el origen de las causas para poder determinar el grado de dificultad de vuestra investigación? No temáis ante tal cuestionamiento, pues sabed que todo lo que la mente humana se propone, puede llegar a conseguirlo. Debeis recordaos, que siempre habrán cosas que aún la razón no podrá descubrirlas, y digo "aún" porque con el tiempo muchas cosas que ahora no son descubiertas, lo serán. Solo es cuestión de esperar un poco más.
 
Por otra parte, debeis aprended a ser ecuánimes y firmes al momento de quereis llegar a la verdad de algo, porque en el proceso encontrareis muchos obstáculos, los cuales no solamente harán difícil vuestro camino, sino que muchas veces, esos obstáculos, serán la fuente de vuestras desmotivaciones, y es aquí donde los espíritus fuertes se tornan débiles y podeis llegar a doblegaros ante tales situaciones adversas.
 
Sabed también, que la mente del hombre puede llegar a lograr muchas cosas, la mente del hombre puede llegar a superar muchos obstáculos y barreras que encuentre en su camino, pero para podeis lograrlo, recordaos que no solo depende de la voluntad que hay en vosotros, sino también de la motivación y empeño que tengais en quereos conseguid el resultado deseado. Vuestras mentes no debeis tener prejuicios para llegar al final de la meta en el conocimiento, sino que debeis superar y venced todas las barreras que se le podais presentar.
 
Recordaos pues, hermanos míos, que para vuestras mentes no hay cosas imposibles, ya que lo único «imposible» aquí, sería el no quereis poned de vuestra parte, para lograr vuestro objetivo. Pero esto, no es el caso de los espíritus libres y fuertes, de los hombres valeroros y amantes del saber. aquellos que no solamente se conforman con lograr el objetivo, sino que además, buscais trascended e ir más allá de lo que se han propuesto. Y esto mis queridos hermanos, debeis siempre de ser así». 
 
Una vez, que este misterioso hombre terminó de decir estas palabras a los pastores, ellos no le comprendieron y lo tildaron de loco. En eso, los pastores se pusieron de pie y se fueron con sus ovejas, mientras decían entre ellos «Este loco nos viene a traer un mensaje, del cual no comprendemos nada, mejor sigamos con nuestras vidas inmersas en nuestro oficio y sigamos viviendo con nuestros prejuicios». El misterioso hombre los vio marcharse y dijo: «Ay de aquellos con quienes comparto buenas nuevas, pero no saben aprovechar lo que es bueno para vuestra mente, y lo que es racional para vuestra alma. Deberé pues, llevar mi mensaje a otro lugar, donde pueda compartir, no solo mis reflexiones, sino también, un poco de pan y un poco de vino». Y diciendo esto, aquel hombre vestido con la cogulla y con su báculo en mano, partió hacia un nuevo destino.
  
 
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